viernes, 10 de agosto de 2012

Pluma y tintero


Por Florencia Ricardes


“Si he perdido la vida, el tiempo,
Todo lo que tiré como un anillo al agua.
Si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
                           Blas de Otero





Cuando pensamos en una pluma y en un tintero lo primero que se  viene a la mente es el nombre de algún poeta o de algún escritor que por cuestiones temporalmente razonables, ya no pertenece más a este mundo.
Nos trasladamos así, a otro tiempo en el que el escribir era un verdadero arte. En ese tiempo  un poeta era una persona importante para la sociedad. Hoy también existen poetas y grandes escritores pero, en general, son leídos y valorados por una pequeña cantidad de personas que gozan de la literatura.  En la sociedad actual las personas son reconocidas por el dinero que tienen y los poetas y escritores “recomendados” son los que venden muchos libros porque representan grandes negocios para las editoriales que se los publican y tienen muchas técnicas y acciones de marketing detrás.
Existe una diferencia entre la visión actual de la sociedad respecto de un poeta con referencia a la de siglos atrás, donde la literatura y, en especial, la poesía y la dramaturgia, eran verdaderas fuentes de pensamiento, reflexión y formación teniendo gran influencia en la sociedad.
 Ahora bien ¿Qué es escribir?  Escribir es una acción por la cual el autor  expresa lo que siente, lo que piensa y hasta incluso lo que imagina. Para algunos  es una tarea tediosa con la que tienen que lidiar todos los días.
Sin embargo, para otros es un deseo, una forma de expresión que en vez de pesarles, los hace  sentir cada vez más livianos; esos son los artistas.
Lo más interesante es que en el arte de los discursos escritos existe una gran variedad de géneros que nos permiten elegir el mundo  creativo en  el que queremos participar.  Principalmente se reconocen los tres grandes grupos genéricos del discurso literario: el género narrativo:”El mundo de los cuentos y las novelas”, el género lírico: “El mundo de las bellas palabras en poemas” y el género dramático: “El mundo de las obras de teatro”.
Lo que realmente se esconde entre ellos, son una serie de condiciones que le aportan una estructura determinada al texto que además  son responsables del efecto que las palabras, ya sea en prosa o en verso, tienen sobre los lectores. Esto  es importante  porque hay personas a las que es más fácil conmover con un poema  y otras que se entusiasman más con las novelas.
Borges decía: “Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo; hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos.”
En su frase, Borges dice algo muy cierto que además hace referencia a la diversidad humana que es la causa fundamental por la cual no somos todos iguales.
En simples palabras, una pluma y un tintero nos trasladan a otra época  y a otra sociedad; la que valoraba las letras y sus creadores.
El teclado se llevó al tintero y con él a esos hombres y mujeres que comprendían los secretos del arte y se  hacían preguntas trascendentales.
Quedamos nosotros…                  

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